
Algunos años después repasa las hojas, al principio de cada línea una cruz. El equipaje ya debe estar hecho.
Coje la maleta con las dos manos, la acomoda en una, frente a la puerta, respira.
La luz de afuera le ciega. Maleta en mano avanza algunos pasos hacia la estación. El viaje, al fin, dará comienzo, piensa.
En mitad de la calle, de pronto, se detiene. La eterna sensación de que algo se le olvida. Deja la maleta en el suelo y saca de su bolsillo los papeles arrugados. Todo parece estar en su sitio. ¿O ha olvidado algo?.
Sobre la colcha revuelta, camisas.