Una cosa es beber de las ideas ajenas, coger un par de tallos que aquí y de allá para hacer un jardín de ideas propio. Otra muy distinta es robar la maceta.
"Can we get a napkin" es un pequeño musical llevado a cabo por 16 actores ("agentes" prefieren autodenominarse) infliltrados y camuflados entre el resto de la gente. Llevaban micros inalámbricos conectados a la megafonía del centro, asi que imagináos el efecto resultante.
El vagón está tranquilo: una cabezada, un sudoku, la prensa o el bestseller del momento… De repente suena un pitido, se cierran las puertas… ¡Empieza el TrainActing!
AlamedaDoSoulna es un grupo de Madrid que tuvo una idea genial para el videoclip de su tema "Por Favor": ¿Y si lo grabamos dentro de un tren?.
Sin darse cuenta sentaron las bases del TrainActing, una nueva forma de expresión audiovisual con los siguientes principios:
- Train: La acción transcurre dentro de un vagón de tren, entre estación y estación. - Aquí no ha pasado nada: El montaje y desmontaje de los elementos escénicos forman parte de la obra.
Trainacting es lo que seas capaz de hacer entre dos estaciones. Trainacting es adrenalina, premeditación y cronómetro. Trainacting significa “y aquí no ha pasado nada…”.
El resultado son montajes realmente creativos, dinámicos y divertidos. ¿Por qué no convertimos un aburrido vagón de tren en una fiesta ambulante, una sala de cine o una cocina?.
Ellos han empezado, pero cualquiera puede continuar. Una idea, una cámara, un vagon de tren... ¡TrainActing!
(Del lat. communicāre). 1. tr. Hacer a otro partícipe de lo que uno tiene. 2. tr. Descubrir, manifestar o hacer saber a alguien algo. 3. tr. Conversar, tratar con alguien de palabra o por escrito. U. t. c. prnl. 4. tr. Transmitir señales mediante un código común al emisor y al receptor. [...]
Estamos Raul, Kike y yo en un curso de Introdución a la creación de audiovisuales sociales. Ayer dimos la primera sesión propiamente dicha, que consistió en ver algunos cortos y analizarlos, y fue muy interesante. Todos salimos bastante emocionados hablando de lo que habíamos visto y de lo que los autores de los cortos pretendían transmitir, comunicar.
He estado pensando bastante sobre ello, sobre el poder que tiene el medio audiovisual, la capacidad de -si se hace bien- entrar dentro de las personas y provocar reacciones.
Este poder se utiliza contra nosotros a diario, sin que la mayoría de las veces nos demos cuenta. Lo utiliza la publicidad para crearnos necesidades que nos empujen a comprar algo, y es más eficaz de lo que creemos. Lo utilizan los medios para encancharnos, manipularnos, entretenernos...
Pero también se puede utilizar para provocar otro tipo de reacciones. Tengo muy fresco el ejemplo del último corto que vimos ayer, La isla de las Flores. Es impresionante el impacto que provoca, y su eficacia: consigue lo que se propone, comunica su mensaje de una forma totalmente eficaz. Si no os lo creeis, vedlo.